martes, 7 de diciembre de 2010

Ojazos


Tus dos negros ojazos dijeron
pobre muchacho
tan solo por el frío.
Sin saber que lo que ellos vieron
y sufrieron,
también otro frío vivió el muchacho.

Marcas que en el alma quedan
como herrumbre guardadas,
no pueden hacer que mueran
los clarines de las hadas.

Sin discusión,
la alegría se merece
quien un día, por un trece
vió truncada su ilusión.

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