¿Para qué?

Quiero un poema mío
me dice tu tristeza,
como si mi cabeza
pensara en el rocío

tirado por los campos
las rutas y las calles.
No. Allí donde te halles
vivirán mis cantos. 
Vivirán en cada paso
de mi reparto diario.
Vivirán en mi ideario
de luchas y ocasos.

Vivirán en cada niño
que forme en mis clases,
sea un pique o un pase,
hasta en un verbo gringo.

¿Para qué quieres un poema
si mi vida entera
refleja la quimera
de una pasión que quema?