¡Oh!, feria de tu barrio dispensario de tantos placeres... y perderes... como tiempos agrarios.
Tenés unos rojos tomates con rosadas caídas de ojos de aquella vecina que te tiene loco.
Y la pescadera que te quita una espina, sólo porque espera que vos la remates. Pero los zapallos te saben amargos porque mismo un día te dejó plantado aquella tía, que vos amabas y... siguió de largo.
Pero el tallo queda aunque las flores se hayan caído, y en otro martes, renacido comprarás, lo que puedas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario